Escribir cartas es una de esas cosas que dejamos de hacer. Este podcast busca rescatar algo que parece un arcaísmo. Artistas le pondrán la voz y el sentimiento a misivas de distintas épocas y temáticas. En tiempos de tanta inmediatez, Epistolar apuesta por rescatar el valor de la palabra, del contar pausado y del pensamiento. Una idea de Diego Jemio y Tomás Sprei con música de Leandro Lombardo.
A Harvey Milk se lo puede definir de muchas formas. Fue un activista. Fue un impulsor de políticas contra la discriminación por orientación sexual. Fue más que eso. Fue el primer político abiertamente gay en ser elegido para un cargo público relevante en EE.UU. En 1977, ganó un escaño en la Junta de Supervisores de San Francisco. Y fue asesinado un año después. Pero su figura excede ampliamente el cargo que ocupó. Fue una voz pública en un momento en el que ser homosexual podía implicar pérdida detrabajo, persecución o violencia. Y su legado sigue vivo hasta hoy. Por ejemplo, fue Milk quien encargó al artista Gilbert Baker la creación de un símbolo para representar a la comunidad. Así nació la bandera con el arcoris, que se usa hasta hoy. En esta breve carta, Milk le escribe al presidente Jimmy Carter para defender los derechos homosexuales frente a la Proposición 6 de California. ¿Qué proponía esa iniciativa de ley? Buscaba prohibir que personas homosexuales —y también quienes defendieran sus derechos— trabajaran como docentes en escuelas públicas de California. Finalmente, esa proposición fue rechazada por los votantes en noviembre de 1978, en una derrota importante para los sectores conservadores que impulsaban la medida. Acá Milk le escribe a Carter. Acá unindispensable defendiendo los derechos humanos fundamentales. Lee le actriz Macarena Barros.
***
Estimado Presidente Carter: Ha habido una considerable cobertura de prensa sobre el discurso que pronuncié en la gran Celebración del Día de la Libertad Gay de San Francisco el pasado fin de semana. En él, le pedí que asumiera un papel de liderazgo en la defensa de los derechos de las personas gay. Como presidente de una nación que incluye entre quince y veinte millones de lesbianas y hombres gay, su liderazgo es vital y necesario. Le he adjuntado una copia de mis palabras para que las lea. Preste especial atención a la sección que comienza en la página seis. En la boleta electoral de California de noviembre de 1978 figurará unainiciativa llamada la Iniciativa Briggs, que prohibiría a las personas gay ejercer la docencia y tendría otras graves injerencias en los derechos individuales. Aunque se trata de un asunto de votación estatal, es también de gran importancia nacional, y esperamos que usted se oponga firmemente a ella. Agradecería mucho una respuesta a nuestro llamado de apoyo, y me sentiría honrado de trabajar junto a usted para proteger los derechos humanos de todos los estadounidenses. Con afecto,
Harvey Milk
Sean bienvenidos y bienvenidas a la octava temporada de Epistolar. Estamos muy felices por este reencuentro con nueva música, nuevos lectores y, por supuesto, nuevas cartas que queremos compartir con vos. La música que estás escuchando es una creación original para el podcast de José Ferrufino, músico y amigazo de la casa. Pero basta de prólogos y vamos al episodio de hoy. Paul Celan fue uno de los grandes poetas de la segunda mitad del siglo XX. Desarrolló un lenguaje profundamente innovador, forjado en un duro periplo por la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Vivió en carne propia la ocupación nazi y la soviética. Perdió a sus padres en campos de concentración y él mismo sobrevivió a trabajos forzados. Pese a todo, decidió seguir escribiendo en alemán, la lengua de sus verdugos, porque sostenía que era la única forma de expresar la verdad de su experiencia. En medio de tanto horror, nosotros elegimos una carta de amor del poeta fechada en 1952. Celan vive en París y le escribe a la mujer que ama, la artista Gisèle Lestrange, a quien llama cariñosamente Maia. En esta carta intenta —y vaya si lo logra— nombrar una sensación extraña que muchos hemos tenido alguna vez: la de avanzar hacia el amor mientras detrás de nosotros se cierran las puertas de un mundo hostil. “Un segundo que inaugura el tiempo”, dice él. Lee el actor Osqui Guzmán.
***
París, 7 de enero de 1952, a las diez
Maia, amor mío, quisiera poder decirte cuanto deseo que todo esto permanezca, permanezca para nosotros, permanezca para siempre. Mira, tengo la impresión al ir hacia ti, de dejar un mundo, de oír a las puertas dar portazos a mis espaldas, puertas y puertas, porque son numerosas las puertas de este mundo hecho de malentendidos, de falsas claridades, de engaños. Tal vez queden otras puertas aún para mi, tal vez no he vuelto a cruzar aún la explanada en la cual se despliega esta red de signos que me lleva lejos. Pero yo voy en camino, me escuchas, me estoy acercando, el ritmo -puedo sentirlo- se acelera, los fuegos engañosos se apagan uno tras otro, las bocas mentirosas se cierran sobre su saliva -nada de palabras, nada de ruidos, nada que acompañe mi paso-. Estaréahí, a tu lado, dentro de un instante, dentro de un segundo que inaugurará el tiempo.
Paul
Este es el último episodio de nuestra séptima temporada. Como siempre,queremos darte las gracias por estar ahí y darle sentido a lo quehacemos. En las redes te iremos contamos las novedades y cómo sigueeste proyecto. Ahora, lo epistolar.
Esta carta necesita un contexto vinculado con la historia reciente de laArgentina. Y mucho más teniendo en cuenta que este podcast seescucha en varios países de América Latina. Madrugada del 17 dejulio de 2008. Senado de la Argentina. Se votaba una ley queestablecía impuestos a las exportaciones de productos agropecuarios,que causó un conflicto agrario y un paro prolongado. En esos años,los precios internacionales eran altos y el Gobierno decidió captarparte de esa renta.
Lavotación en el senado, esa noche, terminó 36 a 36. La decisión delos senadores dejó al entonces vicepresidente de la nación ytitular del Senado Julio Cobos frente al voto de su vida. Debíadesempatar. ¿Qué hizo? Votó en contra de su propio gobierno. Y elproyecto de ley finalmente cayó en el Congreso.
Esodesató una gran crisis en el gobierno argentino, en ese momento acargo de Cristina Fernández de Kirchner. Aunque dijo que votó para“garantizar la paz social del país”, Cobos nunca pudo sacarse lamochila de “traidor”. Y fue criticado por no renunciar a su cargoluego del voto.
Lacarta que vas a escuchar fue escrita poco tiempo después por eldirector de cine e histórico militante peronista Leonardo Favio. Lereclama a Cobos que renuncie, le dice que su vida es desdibujada y lotrata con gran desprecio. Acá la dura carta de Favio a Cobos. Acála historia de una mancha que jamás envejece. Lee el escritor yguionista Pedro Saborido.
****
Sr.Vicepresidente de la república Argentina
Dr.Julio César Cleto Cobos
Demi mayor consideración:
Creotener la solución para "el problema que lo conflictúa (segúnescuhé esta mañana -por el martes- en una radio). Es muy simple:renuncie. Renuncie al cargo que se ganó de upa, porque –no seengañe ni engañe- Ud. no fue elegido por el pueblo, sino por untraspié fatal del Dr. Kirchner. Aunque dudo que lo hará porque Ud.no siente culpa; o, mejor dicho, Ud. no tiene nivel para serculpable.
Nosea atolondrado, renuncie y será el acto más heroico y aventuradode su desdibujada vida.
LeonardoFavio
PD:mucho le agradeceré -si estuviera dentro de sus posibilidades- meayude a pagar el costo de esta solicitada.
LeonardoFavio
Todos tenemos en nuestra historia personal un gran maestro. Puede ser alguien que conocimos y nos marcó a fuego. Puede ser alguien a quien nunca vimos, pero su obra dejó en nosotros, de igual manera, un sello indeleble. Esta carta es la historia de uno de esos legados. El director Jim Jarmusch no tuvo un vínculo personal con John Cassavetes, pionero del cine independiente estadounidense y conocido por su enfoque innovador y realista. Pero sus películas lo moldearon, lo modificaron e inspiraron para hacer arte. Para hacer un cine que privilegia loauténtico y la libertad creativa. En esta carta, que es una forma de veneración, le dice que sus películas revelan toda la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana. Y se rinde a sus pies: “John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón”, le confiesa el director de Flores Rotas. Lee la actriz y docente Soledad García. ***
Siento algo muy particular cada vez que me dispongo a ver una de sus películas. Un sentimiento de anticipación: la llegada de algo que he esperado con ansiedad, una especie de iluminación cinematográfica. Espero un estallido de inspiración. Quiero ser un iluminado. Necesito que se me revelen las consecuencias secretas del corte de una escena a otra. Necesito entender cómo la crudeza de las posiciones de cámara o el granulado del material inciden en laecuación emocional de sus films. Quiero aprender de actuación a partir de los personajes, saber sobre la atmósfera y la luz de determinados escenarios. Estoy listo, preparado para absorber “la verdad a veinticuatro cuadros por segundo”. Pero lo que ocurre es que empieza la película, y la película me mete adentro, y de golpe estoy perdido en la oscuridad, solo, y los seres humanos ahora viven en ese mundo dentro de la pantalla y también ellos parecen perdidos y solos. Los miro. Observo cada detalle de sus movimientos; escucho con atención lo que dicen, los bordes gastados del tono de una voz, la malicia escondida en un fraseo. Ya no pienso en la “actuación”, ni en el “guión”, ni en la “cámara”. La iluminación que esperaba recibir de usted ha sido reemplazada por otra. Una iluminación que no invita al análisis; sólo a laobservación y la intuición. Sus películas, John Cassavetes, son sobre el amor, la confianza y la desconfianza; sobre la soledad, el gozo, la tristeza, el éxtasis y la estupidez. Son sobre lainquietud, la ebriedad, la resistencia y la lujuria; sobre el humor, la terquedad, la falta de comunicación y el miedo. Pero básicamenteson sobre el amor, y uno se ve arrastrado a un lugar mucho más profundo que el que puede mostrar cualquier estudio sobre la “forma narrativa”. Lo que sus films iluminan y terminan revelando es que una cosa es el celuloide y otra son la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana. John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón.
Georgia O'Keeffe fue una artista de vanguardia. Considerada por muchos como la “madre del modernismo estadounidense”. Una de sus máximas exponentes del Siglo XX. Su obra se caracteriza por flores brillantes, pinturas vívidas y paisajes infinitos de Nuevo México, lugar que la enamoró desde el primer momento. Sus pinturas, que se vendieron por millones de dólares, tienen un sentimiento romántico por la naturaleza y el espiritualismo. Pero la idea de este episodio no es hablar sólo de su sentimiento por el arte sino también de los otros, del amor romántico. Georgia conoció al fotógrafo Alfred Stieglitz -él le llevaba 24 años- y sucedió un flechazo. Pronto, se convirtieron en amantes legendarios. Pronto ella se trasladó a Nueva York para vivir con él. Pronto se casaron. Ella era una artista que buscaba su destino. Él la animó, la fotografió desnuda, se casó con ella y le fue infiel. Esta carta es de los primeros años de ese vínculo. Ella lo extraña hasta la punta de los dedos. Lo desea. Arde. Se consume sin él. Le dice que está ciega y loca por él. Amor de artista. Amor encendido. Amor que, algún día, se termina. Pero quién nos quita tanto fuego. Lee desde México Marijó Cantellano.
Nueva York, 13 de junio de 1918
Supongo que llegarás en unos minutos, pero tengo que levantarme y escribirte —es necesario, debo hacerlo—. He estado aquí acostada, escuchándote en la oscuridad, con el rostro ardiendo. Te extraño hasta la punta de los dedos; es un dolor físico real. Mientras subía por la calle hacia la puesta del sol después de cenar, me pregunté: ¿podré soportarlo? La terrible delicadeza y belleza de tu intensidad... No lo sé. Tal vez tenga que huir. Parece casi demasiado. Y aquí, acostada, deseándote con un dolor que lo abarca todo —no solo deseándote: amándote, sintiéndote—, todas las partes de mi cuerpo tocadas y besadas, consciente de ti. Un volcán no es nada comparado con esto. No conozco palabras que expresen su ardor, lo que consume. Aun así, de algún modo siento que puedo estar tranquila cuando vengas, que podré controlarme. Aunque siento que crece... Siento que llegará el momento en que no podrécontrolarme, en que estaré ciega y loca. La mujer que estás creando parece haber ido mucho más allá de mí, casi fuera de mi vista. Georgia
Es muy conocido el poema de Bertolt Brecht que dice: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”. En este último grupo, sin dudas, estaba Ramón Carrillo. Fue cirujano, neurobiólogo y médico sanitarista. Uno de los neurocirujanos más prestigiosos del mundo en la década del 40. Alguien que dejó la actividad privada, con la que se podría haber hecho rico, para dedicarse a la actividad pública y los pobres. Carrillo fue la primera persona que ejerció el cargo de ministro de Salud deArgentina, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Logró erradicar enfermedades endémicas como el paludismo, hizo desaparecer la sífilis y las enfermedades venéreas. Durantesu trabajo en el ministerio, entre 1946 y 1951, se construyeron 21 hospitales con una capacidad de 22 mil camas. Se estableció la gratuidad de la atención de los pacientes, los estudios, lostratamientos y la provisión de medicamentos. Un novedoso tren sanitario recorría el país haciendo análisis clínicos y radiografías y ofreciendo asistencia hasta en los lugares más remotos. Cuando Juan Domingo Perón fue derrocado por los militares en 1955, Carrillo fue perseguido, sus bienes incautados y hasta se lo acusó deenriquecimiento ilícito. Lo tildaron de “ladrón de nafta”. Justo a él. Carrillo escribe a su amigo, el periodista Segundo Ponzio Godoy. Lo hace desde Brasil, donde está exiliado. Allí murió a los 50 años, pobre, enfermo y lejos de su tierra. Acá un texto lleno de dignidad del médico sanitarista. Acá el de la tarea titánica. Acá un hombre digno, un imprescindible. Lee el actor y director Carlos March.
***
Belém do Pará, 6 de septiembre de 1956
Mi querido Ponzio: Yo no sé cuánto tiempo más voy a vivir, posiblemente poco, salvo un milagro. También puedo quedar inutilizado y sólo vivir algo más. Ahora estoy con todas mis facultades mentales claras y lúcidas y quiero nombrarte el albacea de mi buen nombre y honor. Quiero que no dudes de mi honradez, pues puedes poner las manos en el fuego por mí. He vivido galgueando y si examinas mi declaración de bienes y mi presentación a la Comisión Investigadora, encontrarás la clave de muchas cosas. Vos mismo intuiste con certeza lo que pasaba en mí y me ofreciste unos pesos. Por pudor siempre oculté mis angustias económicas, pero nunca recurrí a ningún procedimiento ilícito, que estaba a mi alcance y no lo hice por congénita configuración moral y mental. Eran cosas que mi espíritu no podía superar. Ahoravivo en la mayor pobreza, mayor de la que nadie puede imaginar, y sobrevivo gracias a la caridad de un amigo. Por orgullo no puedo exhibir mi miseria a nadie, ni a mi familia, pero sí a un hermano como vos, que quizás (conociéndome) puedas comprenderme. No tengo la certeza de que algún día alcance a defenderme solo, peroen todo caso si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida. Esta obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como un malversador y ladrón de nafta. Mis ex colaboradores conocen la verdad y la severidad con que manejé las cosas dentro de un tremendo mundo de angustias e infamias. Ellos pueden ayudarte. Mi capacidad de trabajo está muy reducida; vivo como médico rural en una aldea.(...) Poco a poco mi organismo ha comenzado a desintegrarse definitivamente. Heaceptado todo con la resignación que me es característica. No tengo odios y he juzgado y tratado a los hombres siempre por su lado bueno, buscando el rincón que en cada uno de nosotros alberga el soplo divino. El tiempo y solo el implacable tiempo, dirá si tuve razón o no alescribirte esta carta, ya que en el horizonte de mis afectos, no veo a nadie más capaz que vos de tomar esta tarea cuando llegue el momento, que llegará, cuando las pasiones encuentren su justo nivel.
Ramón
Esta es una carta sobre un no. Una carta de rechazo. Pero no un rechazo cualquiera sino uno que habla mucho de quien lo hace. Corría el año 1985 en una Brasil que recién recuperaba la democracia. El presidente era José Sarney. El entonces ministro de cultura José Aparecido de Oliveira llamó a la enorme actriz Fernanda Montenegro para sustituirlo al frente de esa cartera. Era una oferta tentadora. Nada menos que un ministerio. Nada menos que convertirse en la primera mujer en un cargo de primer nivel del gobierno federal. La ganadora del Oscar por la película “Estación Central” le contestó con esta carta en la que no acepta el cargo. Pero quizá eso es lo de menos. Termina siendo una preciosa declaración de amor por el oficio. “El teatro nunca ha sido fácil ni seguro. Pero esees mi lugar”, contesta. Acá Fernanda Montenegro. Acá una carta de principios y de dignidad. Lee la actriz Ana Karen Sahagún.
****
Querido amigo José Aparecido de Ollveira: Como ciudadano siempre he hecho de mi oficio un instrumento de participación política. Como artista he hecho mi participación política dentro de mi profesión, al margen de la afiliación partidista, porque entiendo que el escenario esdefinitivamente el espacio más libre que el hombre ha creado. Si observamos las etapas de un país, sabremos exactamente de qué país se trata. (...) Conmovida, feliz y honrada, veo el recuerdo del nombre de una actriz para el Ministerio de Cultura como una conquista histórica, culturalmente hablando. Recientemente, los artistas de este país fueron convocados a un gran futuro y a un gran cambio. Las oposiciones políticas montaron plataformas, estos mismos artistas, preparando el espectáculo, "calentaron" a las multitudes en las plazas, fortaleciendo a los liderazgos que aúnno confían en sí mismos como comunicadores. Una vez fortalecidos, estos líderes políticos pasaron a ocupar el centro de la escena. Los artistas, una vez cumplida su misión, se retiraron. Las masas humanas se impusieron. A partir de entonces, todos nosotros, unidos, iniciamos la construcción de un nuevo Brasil. (...) La encuesta que se me pidió pidió, autorizada por el presidente José Sarney, revela el gesto limpio, independiente y original del hombre que, al frente de la Nación en este momento de tanta esperanza, deposita su confianza en una brasilera entusiasta y consciente. A esta invitación debo responder con la misma limpieza de propósito. Considero que el Ministerio de Cultura es el núcleo del actual Gobierno. A mi entender, ninguna otra es superior a ella. Marcará el tono de la Nueva República. Y, para ser de otra manera, sería mejor no haberlo creado, permítanme decir con todo respeto y confianza. La participación en este ámbito no puede ejercerse en un marco de nostalgia, pérdida o destierro. Ante la encuesta que se me hizo, repaso mi vida y comprendo que mi profundo amor por el ejercicio del teatro aún no se ha agotado. Al contrario: está más vivo quenunca. Al salir del teatro ahora, la sensación que tendría sería la de una vida inacabada. Creo firmemente que todo ciudadano debe ejercer su arte o su trabajo en conformidad con su vocación. Sería una frivolidad si, pensando así, actuara de otra manera. No es fácil decir que no. No veo que sea más fácil decidirse por el teatro. O más seguro. El teatro nunca ha sido fácil ni seguro. Pero ese es mi lugar. Estoy seguro de que todos los intelectuales, artistas y entidades que me han mostrado su apoyo, a través decartas, telegramas, llamadas telefónicas y visitas, comprenderán mi opción. Puede parecer una frase rimbombante y teatral, pero no hay que temer ni al teatro ni a las palabras. En estos nuevos tiempos, me gustaría que usted, Aparecido, así como el Presidente José Sarney, comprendieran que la mejor manera de prestarmis servicios a la cultura brasileña es permanecer en el escenario, donde seguiré a disposición de mi país, humildemente. De tu amigo, cuyo sentimiento básico es la fidelidad. Fernanda Montenegro
Esta es una carta de amor. Pero quizá es más que eso. Es el documento de una historia de amor, que nació y vivió a través de las cartas. Tiene como protagonistas al novelista ruso Boris Pasternak y a la poetisa alemana Renata Schweitzer. Luego de escuchar una emisión radial sobre la novela “Doctor Zhivago”, que escribió Boris, ella le mandó una carta, una fotografía y un poema. La respuesta de Pasternak, desde la cama de un hospital, no se hizo esperar. A partir de ese momento, comenzaron un intenso intercambio epistolar -se vieron alguna vez- que se interrumpió con la muerte de él a inicios de los 60. El precioso libro “Cartas a Renata” recoge esa correspondencia que derriba barreras -pensá en las dificultades de la Guerra Fría-, edades y distancias. Acá un botón de muestra de la apasionada pluma de Boris. Acá la construcción de una guarida epistolar. Lee la actriz, cantautora y poeta Aylin Britzel.
***
12 de agosto de 1958
Querida Renata: Mi ternura hacia usted hace ya mucho que ha ido más lejos de lo que expresa el lenguaje de mis tarjetas. Mis cartas me parecenartísticamente contenidas y frías. Conservemos, no obstante, estas fronteras; vamos a quedarnos entre ellas. Se ha perdido, por lo visto, una de mis tarjetas para usted. Y en las que ha recibido se me han olvidado muchas cosas y a muchas otras no he contestado. Enjulio llegó una carta suya, que traía dentro flores de jazmín. He visto con toda claridad el día de verano por la tarde en Marburgerstrasse, el calor cegador sobre el pavimento; las tiendas de un solo escaparate, de frutas y hortalizas; los matorrales florecientes, en un pequeño jardincillo en el lado de la sombra... Y mi corazón se llenó hasta rebosar de la vida y de la perceptible autenticidad que la rodeaban. En nuestro jardín, en ese momento, florecía otro jazmín igual. No le he contestado a su anunciada venida aquí. Querida niña loca, si usted viene a M., naturalmente sin falta, al domingo siguiente de su llegada tiene que venir a comer -esto es indiscutible- a nuestra casa, en Peredelkino. Ya encontraré a alguien -personalmente no tengo derecho a entrar en el consulado- a quien poder pedir que vaya por usted y la traiga a nuestra casa. Pero, ¿qué falta le hago a usted antes de salir “J.” en la edición de Fischer y se aclare su destino en Alemania? ¿Qué puede esperarde mí cuando el cuerpo y la sangre son para mí el trabajo? Mientras no conozca mi trabajo, quiero y debo permanecer para usted como unaidea inmaterial. ¿Con qué la voy a subyugar, con qué la voy a conquistar? Por eso le pido que aplace su visita por un año, y ya verá cuánto sentido y cuánta belleza reportará con esto a nuestro encuentro, y cuánto más necesaria me resultará entonces su ayuda, su consejo,¡usted misma! El hombre que prometió enviar mi correo en primavera está vivo. Podemos confiar en que esas noticias de abril las recibirá usted en septiembre. Que el Señor la bendiga en España. ¡Con qué exactitud y qué conmovedoramente ha escrito mi dirección en ruso! Boris
Hay cartas que son un lance, un probar a ver qué pasa… Algo así como tirar una botella al mar. Quizá, quien te dice, alguien la recoge y lee tu mensaje. Esta carta tiene una historia que va de eso. Corría el año 1974. Un adolescente llamado Thomas Jeffrey Hanks queda maravillado después de ver la película “El golpe”, de George Roy Hill, con Robert Redford y Paul Newman. Ese joven decide escribile al director para presentarse. Quiere que lo miren, quiere ser descubierto, aunque -dice- “soy un don nadie. Mi físico no es deslumbrante y ni siquiera puedo dejarme el bigote”. No se sabe si Hill, quien falleció en 2002, contestó esta carta alguna vez. Pero eso importa poco ahora. Ese joven se convirtió en Tom Hanks, uno de los actores más talentosos de su generación, ganador de dos Oscar por las películas “Philadelphia” y “Forrest Gump”. Acá la carta de un chico que sueña. Acá la botella llegando al otro lado del mar. Lee el actor Joel Fazzi. ***
Estimado Sr. Hill: Habiendo visto su fantástica y galardonada película “El golpe”, protagonizada por Paul Newman y Robert Redford, y habiéndola disfrutado mucho, me parece totalmente adecuado y apropiado que usted me "descubra". Ahora bien, sé lo que está pensando: "¿Quién es este chico?", y comprendo sus recelos. No soy nadie. Nadie fuera del instituto Skyline ha oído hablar de mí... Mi aspecto no es espectacular. No tengo el físico de un dios griego y ni siquiera me crece el bigote, pero supongo que si la gente paga por ver ciertas películas... pagará por verme a mí. Vamos a concretar los detalles de mi descubrimiento. Podemos hacerlo como se descubrió a Lana Turner: yo sentado en un taburete de una heladería, tú entras, me ves y, ¡bum!, soy una estrella. O quizá podamos hacerlo así: un día entro en tu oficina y te suplico que me des un trabajo. Para deshacerte de mí, me das un papel de suplente en tu próxima película. Durante el rodaje, la estrella se rompe una pierna en el camerino y, como ya vas con retraso, me pones arbitrariamente en su lugar y, ¡BANG!, soy una estrella. Todos estos planes me parecen bien, o podemos hacerlo como tú quieras, ¡a mí me da igual! Pero dejemos una cosa clara. Sr. Hill, no quiero ser una gran estrella de Hollywood con chicas revoloteando a mi alrededor, solo un chico americano de pueblo que ha triunfado, tiene un Porsche y llama a Robert Redford "Bob". Atentamente, Suamigo para siempre,
Thomas J. Hanks
Sophie Calle es una artista conceptual francesa. Una mujer a la que, una vez, le pasó lo que a muchas: le rompieron el corazón. Lo hicieron de una mala forma: con un correo electrónico, que era una gélida y amarga despedida. Terminaba con las palabras "cuídese mucho". Ella no supo qué responder. “Era casi como si no hubiera estado dirigido a mí”, dijo. Entonces, le pidió a 107 mujeres, elegidas por su profesión o habilidades, que interpretaran esta carta, que la analizaran, que la bailaran, que la cantaran, que la comentaran y así un largo etcétera. En esa gran respuesta coral participaron artistas, profesoras, traductoras, abogadas, escritoras, tarotistas, psicoanalistas, historiadoras, curadoras… Y la lista continúa, con un sinfín de evaluaciones de la carta desde distintas posiciones y puntos de vista. Así nació la instalación que bautizó con el nombre “Cuídese mucho”, que fue aclamada por la crítica internacional en la Bienal de Venecia en 2007. En este episodio, publicamos la carta original del novio de Sophie. Un adiós frío, sí. Pero también un motor de creación colectiva. Lee la actriz Inés Efrón.
***
Sophie: Llevo un rato queriendo escribirle y contestar a su último e-mail. Al mismo tiempo, me parecía mejor hablar con usted y decir lo que tengo que decirle de viva voz. Por los menos esto quedará ya escrito. Como ya sabe, últimamente me he sentido mal. Como si ya no fuese yo mismo en mi propia existencia. Una especie de angustia terrible contra la que poco puedo hacer salvo avanzar a toda prisa en unintento por dejarla atrás, como he hecho siempre. Cuando nos conocimos, puso una condición: no convertirse en la “cuarta”. He respetado el compromiso: ya hace meses que dejé de ver a las “otras”, puesto que no tenía forma de seguir frecuentándolas sin convertirla a usted en una de ellas. Creía que eso sería bastante, creía que el quererla yo y el querermeusted bastaría para que la angustia -que meempuja siempre a buscar en otros lugares y me impide por siempre jamás estar tranquilo y sin dudarlo ser simplemente feliz y “generoso”- se calmase con su presencia y con la certeza de que el amor que me aportaba era lo más beneficioso para mí, lo más beneficioso que haya conocido jamás, como bien sabe. Pensé que escribir pondría remedio, que disolvería mi “intranquilidad” y me permitiría ir a su encuentro. Pero no. Me siento aún peor, no puedo ni decirle en qué estado me encuentro. Así, esta semana, empecé de nuevo a llamar a las “otras”. Sé lo que eso significa para mí y a qué ciclo me arrastrará. No le he mentido nunca y no estoy dispuesto a empezar a hacerlo hoy. Al principio de nuestra relación, usted había anunciado otra regla: que el día en que dejásemos de ser amantes, no se plantearía volver a verme. Sabe hasta qué punto esta imposición me resulta desastrosa, injusta (puesto que sigue viendo a B., R., …) y comprensible (evidentemente…); de modo que no podría nunca convertirme en amigo suyo. Pero hoy, el hecho de que acepte plegarme a su voluntad, a pesar de que “-echaré ”-terriblemente en falta verla, hablar con usted, aprehender su visión de las cosas y los seres y sudulzura conmigo da cuenta de la importanciade la decisión que tomo. Pase lo que pase, tenga presente que no dejaré de amarla de ese modo que me es propio como lo hice desde que la conocí; un modo que seguirá vivo en mí y, estoy seguro, no morirá. Pero hoy, sería la peor de las farsas tratar de prolongar una situación que, lo sabe tan bien como yo, ya no tiene remedio por respeto al amor que le tengo y al amor que me tiene y que me obliga ahora a ser franco con usted, como un último tributo a lo que compartimos y que será, por siempre, algo único. Me hubiese gustado que las cosas fuesen de otro modo. Cuídese mucho.
X
La relación suegra-nuera es tema de larga data; en algunas familias, motivo de agrio conflicto. Ya con sólo mencionarlo se nos vinen a la cabeza un montón de estereotipos e inclusos algunos chistes. Pero esta historia está lejos de eso. Por el contrario, es una historia de admiración y respeto mutuo. En 1997, la actriz Penélope Cruz compartió cartel con la enorme Pilar Bardem en la película “Carne trémula”, de Pedro Almodóvar. Las vueltas del destino quisieron que Penélope y Pilar se convirtieran en nuera y suegra porque ella se casó con Javier Bardem, también actor y claro hijo de Pilar. Penélope escribe esta carta poco tiempo después de la muerte de Pilar. La acompaña con una foto de ellas en una escena de la película. Leagradece por el tiempo compartido, le dice que no podía soñar una suegra mejor y le dice que fue un honor tenerla cerca y siempre dispuesta a alzar su voz ante las injusticias. Acá Penélopedespidiendo a Pilar. Acá una nuera amando a su suegra. Lee la actriz Alba Enguita. ***
Querida Pilar: Miro esta foto y me pregunto cuál habría sido nuestra reacción si alguien nos hubiese dicho en ese momento que el destino tenía maravillosos planes para unirnos más allá del cine. Que aquel parto con Pedro fue también un ensayo de la vida misma. O quizás ahí las dos ya lo sabíamos? Siempre fuiste tan buena conmigo! No se puede soñar una suegra mejor. Gracias por todo el amor que nos has dado ,a tus hijos, a tus nietos, a todos tus familiares y amigos. A mi me has dado muchísimo. Gracias por haberte puesto siempre del lado del que más lo necesita. Por alzar tu voz ante las injusticias. Por dejarte la piel luchando por mejorar las condiciones de vida de los miembros más necesitados de nuestro sector, sin esperar nunca nada a cambio. No se puede olvidar que en nuestra profesión muchas cosas han mejorado gracias a tu grandísimo esfuerzo a lo largo de los años, sin rendirte en ningún momento. Eres admirable. Gracias por compartir conmigo todos estos años tu sabiduría. ¡Y tu humor! Te quiero muchísimo. Siempre te llevaré en mi corazón. GraciasPilar.