«Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara.» (Esdras 4:4)
Cuando Esdras y los cautivos retornados echaron el fundamento y empezaron a reconstruir el templo de Dios en Jerusalén, los pueblos de alrededor no tardaron mucho en reaccionar. Por algún motivo, la reconstrucción del templo les parecía una amenaza, así que sobornaron a las autoridades para entorpecer y frenar las obras en Jerusalén. Todo esto tuvo su efecto sobre los judíos. Este versículo nos dice que fueron intimidados y atemorizados. Literalmente, el texto hebreo dice que los pueblos vecinos les estaban debilitando sus manos y desgastándolos. El propósito fue sencillo: cansarlos y desanimarlos para que no siguieran con lo que Dios les había mandado a hacer. Cuando buscamos servir a Dios, siempre habrá alguien en nuestro entorno que buscará poner trabas o resaltar lo negativo. Puede que nos sentamos con las manos debilitadas y tan desgastados que la tentación será abandonar. Pero la buena noticia es que Dios tiene fuerzas más que suficientes para fortalecer y rejuvenecer nuestras manos cansadas. Por eso Pablo animaba a los coloseneses con estas palabras: “fortaleceos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Colosenses 1:11). Ssi tenemos a Dios de nuestra parte, ¡qué más da quién está en contra nuestra!
Pidamos hoy que Dios nos dé fuerzas y ganas para seguir adelante en nuestro andar diario con Él. (David Bell)
17 June 2026, 2:30 am
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«Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde.» (Esdras 3:3)
Los judíos volvieron del cautiverio con el permiso de Ciro para reedificar el templo del Señor, destruido 70 años antes por los babilonios. Una cosa era volver a su tierra para habitarla, pero era otra historia volver a edificar el templo en ruinas en lo alto de Jerusalén. Esdras nos dice que los judíos tenían miedo de los pueblos de la tierra. No obstante, se juntaron “como un sólo hombre en Jerusalén” (3:1) para el festival de los tabernáculos y allí empezaron a construir el altar para volver a adorar a Dios públicamente. Motivo tenían para temer a los pueblos de la tierra. A continuación leemos cómo hicieron todo en su poder para imposibilitar la reconstrucción, pero Dios estaba con los exiliados retornados y lograron reconstruir no solamente el templo sino también las murallas de la ciudad. Sentir miedo es algo normal. Todos tendremos momentos en que sentiremos miedo. La pregunta es lo que hacemos cuando sentimos miedo. Lo que hicieron los judíos es un buen patrón. Aunque tengamos miedo, hacemos bien en adorar a Dios mañana y tarde. Una relación constante con Dios nos dará la dirección y las fuerzas necesarias para hacer su voluntad a pesar del miedo.
Adoremos a Dios en esta mañana y luego obedezcamos su voluntad, a pesar de cualquier miedo que podamos sentir de los que nos rodean. (David Bell)
16 June 2026, 2:30 am
2 minutes 31 seconds
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«Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.» (2 Tesalonicenses 3:3)
El apóstol Pablo sabía lo que era sufrir persecución. Mucho más allá de experimentar el odio y el desprecio que es cada vez más frecuente en nuestros días, Pablo había experimentado abusos físicos que ni podemos imaginar. Aquí describe los que le perseguían como hombres perversos y malos (2) y pide que Dios le libre de sus manos. Pero a la vez reconoce que a veces no es la voluntad de Dios sacarnos de la prueba. En tales situaciones, nuestra tentación es sentir que Dios nos ha abandonado, pero Pablo aquí nos recuerda que Dios es siempre fiel y su fidelidad se ve de dos maneras: nos afirmará en medio de la prueba y también nos guardará del mal. El apóstol nos está hablando de su propia experiencia. Había visto de primera mano como el poder de Dios le había afirmado en la prueba y también como Dios le había protegido dentro de su voltunad. El Señor también es fiel para con nosotros. Si Dios permite que pasemos por dificultades, podemos estar confiados de que nos afirmará, llenandonos con la fuerza que necesitamos para cada día, y nos guardará del mal en cualquier situación que permite en nuestras vidas.
Tomemos unos momentos esta mañana para recordar cómo Dios nos ha afirmado y guardado en medio de las pruebas del pasado. Así estaremos en posición de confiar e incluso alabar a Dios en cualquier situación en que nos encontremos hoy. (David Bell)
15 June 2026, 2:30 am
2 minutes 31 seconds
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«Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.» (1Tesalonicenses 5:18)
¿Cuál es la voluntad de Dios para nuestras vidas? Muchas veces hacemos esta pregunta y lo que viene a la mente es una decisión sobre nuestra profesión o sobre la persona con quien nos casaremos. Pero la Biblia suele tratar ese tema de forma diferente. No quiero decir que la voluntad de Dios no involucre aquellas decisiones de encrucijada; más bien la idea es que la voluntad de Dios extiende mucho más allá de las decisiones grandes y llega al día a día. Por eso, Pablo nos dice que la voluntad de Dios para nuestras vidas tiene que ver con aprender a dar gracias en cualquier situación. En este sentido, la voluntad de Dios a veces es fácil, porque hay momentos en que el “todo” que experimentamos es bonito, divertido o sencillamente bueno. Pero hay otros momentos en que la voluntad de Dios es sumamente difícil. Lo que tenemos que recordar en aquellos momentos es que la voluntad de Dios, aunque sea difícil, sigue siendo como la describe Pablo en Romanos 12:2, buena, perfecta, e incluso agradable. Y creo que cuando damos gracias en todo, experimentamos esta sorprendente verdad: dar gracias a Dios incluso en la dificultad es también agradable. En vez de dejar lugar a la amargura, abrimos la puerta a lo que describe Santiago como “sumo gozo” (1:2).
Hoy tomemos unos minutos para dar gracias a Dios por todo lo que ha permitido en nuestras vidas. Si piensas que no puedes, pide fuerzas a Cristo, porque en Él podemos siempre obedecer la voluntad de Dios. (David Bell)
13 June 2026, 2:30 am
2 minutes 31 seconds
MelP_195 - 2Cron_36_12
«E hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios, y no se humilló delante del profeta Jeremías, que le hablaba de parte de Jehová.» (2 Crónicas 36:12)
El rey Sedequías no era como su padre. Josías conoció a Dios de jóven y había iniciado una reforma espiritual que les llevó a redescubrir el libro de la ley que se había ignorado durante años. No era un rey perfecto, pero la Biblia nos dice que hizo lo recto ante lo ojos de Jehová. Cuando murió Josías, el profeta Jeremías escribió una lamentación muy bonita recordando este rey que había buscado obedecer al Señor (35:25). Pero su hijo Sedequías ignoró por completo la Palabra de Dios por medio del profeta. La razón, según este texto, era su propio orgullo. La voluntad de Dios entraba en conflicto con sus propios planes y el rey no quiso humillarse para obedecer a Dios. En el libro de Jeremías leemos de este orgullo. Había varias veces en que Sedequías se acercaba al profeta para saber la palabra de Dios, pero jamás llegó a obedecer a Dios. Es fácil que nosotros cometamos ese mismo error. Seguimos a Dios en lo que nos conviene pero en nuestro orgullo, no obedecemos en lo que nos parece difícil. Es un pecado de orgullo.
En nuestro tiempo de oración hoy, tomemos un momento para preguntar a Dios qué es lo que Él quiere de nosotros y luego, pidamos que nos ayude a siempre obedecer en humildad.
12 June 2026, 2:30 am
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«Mas Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho, sino que se enalteció su corazón, y vino la ira contra él, y contra Judá y Jerusalén.» (2 Crónicas 32:25)
El rey Ezequias recibió muchas bendiciones de la mano de Dios a lo largo de su reinado. Si nos ponemos a repasar la historia, encontramos que Dios lo liberó del ejército de Senaquerib, enviando a su su Ángel para matar a 180.000 soldados que rodeaban Jerusalén. También tendríamos que incluir la sanación milagrosa del rey, alargando su vida por 15 años. Uno diría que la reacción correspondiente debería haber sido la humildad y gratitud. Sin embargo según este texto encontramos que el corazón de Ezequías se enalteció en orgullo y así se despertó contra él y contra el pueblo la ira de Dios. La historia de Ezequías nos debe plantear la siguiente pregunta: ¿cómo reaccionamos nosotros a las bendiciones de Dios? Si no tenemos cuidado, nos es fácil llegar a ignorarlas o quejarnos que no son más abundantes o incluso empezar a pensar que merecemos más de Dios. Todas estas reacciones tienen en común el mismo componente básico: el orgullo. Es precisamente ese orgullo que es tan ofensivo ante los ojos de Dios. Lo debemos entender porque todos hemos visto a un niño en Navidad desagradecido por el regalo que ha recibido. Es una reacción insoportable de un niño maleducado. Pero a veces somos nosotros ese niño maleducado insoportable.
Tomemos un momento hoy para contar nuestras bendiciones en humildad, reconociendo de dónde han venido. (David Bell)
11 June 2026, 2:30 am
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«Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.» (2 Crónicas 26:5).
Este versículo describe el reinado de Uzías. El versículo empieza de la mejor manera posible: persistió en buscar a Dios. Su relación con Dios no era casual, sino más bien nos dice que hizo un esfuerzo en seguir buscando a Dios. Pero a partir de allí, los detalles empiezan a preocupar; nos dice que la relación de Uzías con Dios estaba específicamente vinculada a un hombre. Uzías persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, un profeta que aparentemente había experimentado visiones de Dios como las de Isaías y Ezequiel después de él. Zacarías era un buen mentor para el joven rey, la influencia detrás de esa persistente búsqueda de Dios. Finalmente el texto nos dice que Dios lo prosperó. Cuando juntamos estos detalles con el resto del relato, empezamos a entender la historia. Después de muerte de Zacarías, Uzías llegó a olvidar que era Dios el que lo había prosperado y en desobediencia a los mandamientos, entró en el mismo templo para ofrecer incienso a Dios. La lepra acortó el reinado de Uzías, un recordatorio permanente de la soberanía de Dios. Cuando experimentamos las bendiciones de Dios, siempre es un peligro que lleguemos a pensar que de alguna manera Dios nos bendice por nuestros propios méritos.
Persistamos en buscar a Dios por nuestra cuenta todos los días y en reconocer los buenos regalos que descienden del Dios misericordioso. (David Bell)
10 June 2026, 2:30 am
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«Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oyó.» (2 Crónicas 24:17)
Joás es el joven rey que restauró el templo en Jerusalén en los últimos años antes del cautiverio de Judá. Cuando leemos de él, parece ser un rey bueno, pero cuando miramos un poco más de cerca nos damos cuenta de que solo hizo lo correcto. Hay una diferencia importante entre hacer lo correcto y ser lo correcto. Joás durante la vida de Joiada, el sumo sacerdote, hizo lo correcto, pero cuando éste murió, Joás demostró lo que realmente era. Este versículo nos dice que escuchó el consejo de los principles que le ofrecieron obediencia y así se desvió del camino correcto. La prueba definitiva fue cuando el hijo de Joiada denunció el pecado de Jerusalén y Joás mandó apedrearle en el patio del mismo templo. Una de las lecciones que debemos aprender de Joás es la importancia de ser por encima de simplemente hacer. Joás hizo lo correcto durante muchos años, pero al final demostró que no era lo que Dios buscaba. Y la verdad es que podemos caer en la trampa de simplemente hacer acciones buenas en vez de ser lo que agrada a Dios. Debemos tener mucho cuidado de guardar nuestros corazones para que no lleguemos a contentarnos con hacer en vez de ser. Por supuesto, no hay nada malo en hacer lo correcto; pero si no fluye de la transformación de nuestro corazón por fe en Cristo, jamás seremos lo que le agrada a Dios.
Dios quiere que lo que hagamos fluya de lo que somos en Él. (David Bell)
9 June 2026, 2:00 am
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MelP_662 - 2Cronicas_16_10
«Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo.» (2 Crónicas 16:10)
El rey Asa era un buen rey que buscaba a Dios con corazón perfecto (15:17). Al principio de su reinado, Dios envió a Asa al profeta Oded para animarle a buscar a Dios (15:1-7). Asa escuchó las palabras del profeta y nos dice que cobró ánimo y limpió Judá de los ídolos que su propia madre había hecho. No obstante, en el año 36 de su reinado encontramos que Dios volvió a enviar al rey un profeta, pero esta vez para llamarle la atención por confiar en el rey de Siria en vez de confiar en Dios (16:7-9). En vez de cobrar ánimo para obedecer a Dios, Asa se enojó contra el vidente y lo puso en la cárcel. Dios le estaba llamando la atención por actuar locamente al confiar en el brazo de carne (16:9), pero el rey actuó más locamente al enfadarse con el mensajero. Como resultado, vemos que el desastre reina en los últimos años de su vida. Estando mal con Dios, el rey oprimió a algunos del pueblo y finalmente, cuando se enfermó de los pies, no buscó al Señor sino a los médicos. Asa comenzó bien su reinado, pero terminó de una manera terrible. Si nosotros queremos evitar el error de Asa, hacemos bien en considerar nuestra reacciones a lo que Dios nos dice. La sabiduría escucha el mensaje de Dios y obedece con ánimo, pero el orgullo nos llevará a enfadarnos con el mensajero y actuar locamente.
Seamos sabios hoy y escuchemos lo que Dios nos quiere decir para evitar la locura que trae nuestro orgullo. (David Bell)
8 June 2026, 2:30 am
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MelP_661 - 2Cronicas_10_14
«y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo con escorpiones.» (2 Crónicas 10:14)
Roboam, el necio hijo de Salomón, quería parecer fuerte ante el pueblo. Le pidieron que aflojara el yugo que les había impuesto su padre, pero desafortunadamente Roboam rechazó las palabras de los ancianos que le aconsejaban a escuchar la voz del pueblo y buscó el consejo de los que habían crecido con él, los que eran igualmente necios que él. Al final Roboam contestó al pueblo con palabras duras y como resultado, se dividió la nación en dos reinos. Esta historia forma el trasfondo de uno de los dichos famosos de Jesús, el gran Hijo de David: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:29-30). Jesús vivió el consejo sabio que el necio Roboam rechazó. No vino para agravar y añadir a nuestro yugo sino para demostrar su mansedumbre y humildad entrando en el yugo con nosotros y proveyendo el verdadero descanso para nuestras almas. Sigamos aprendiendo hoy del manso y humilde Jesús.
Todos tenemos personas alrededor de nosotros que están trabajados y cargados bajo la vanidad del pecado. Mostrémosles al Salvador manso y humilde, el único que puede darles el verdadero descanso para sus almas. (David Bell)
6 June 2026, 2:15 am
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MelP_660-2Cronicas_8_11
«Y pasó Salomón a la hija de Faraón, de la ciudad de David a la casa que él había edificado para ella; porque dijo: Mi mujer no morará en la casa de David rey de Israel, porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehová, son sagradas.» (2 Crónicas 8:11)
Salomón comenzó bien su reinado, edificando el templo y buscando al Señor de todo corazón. Dios le había dotado con sabiduría y le había bendecido con riquezas y fama. Pero curiosamente aquí lo vemos a la mitad de su reinado buscando un lugar para su nueva esposa, la hija de Faraón. El problema era que ella no podía vivir en el palacio de David porque era un lugar sagrado, donde David había albergado el arca del pacto. No sabemos si era que esta nueva esposa rehusó vivir dónde la presencia de Dios había habitado o simplemente si el mismo rey reconocía que no era lo apropiado. Tanto de una forma como de otra, el hecho de que ella no pudiera vivir en un lugar asociado con Dios debería haber sido una clara indicación que Salomón iba por mal camino, pero por algún motivo este rey sabio, cegado por el amor, estaba desobedeciendo un mandamiento claro de Dios al casarse con ella (ver 1 Reyes 11:2, Éxodo 34:16 y Deuteronomio 7:3). Debemos nosotros también tener cuidado porque sin darnos cuenta, podemos permitir que personas o actividades que nada tienen que ver con Dios formen una parte íntima de nuestras vidas. En vez de dividir nuestras vidas en compartimentos, edificando una casa aparte para mantener separada nuestra relación con Dios y las cosas que no le agradan, debemos huir de la tentación y abrazar a Dios de todo corazón.
Seamos sabios en todo lo que hacemos y mantengamos firme siempre nuestro testimonio. (David Bell)