En septiembre de 1983, en plena Guerra Fría, Stanislav Petrov estaba de guardia en un centro de mando soviético cuando el sistema de alerta temprana informó de que Estados Unidos había lanzado varios misiles nucleares contra la Unión Soviética.
La escena tenía todos los ingredientes para producir una catástrofe: una pantalla convencida de tener razón, un protocolo diseñado para acelerar la respuesta y muy pocos minutos para decidir si aquello era el principio de un ataque real o el error más peligroso de la historia.
Petrov no sabía que el sistema estaba equivocado. Tampoco tenía una prueba definitiva que le permitiera ignorarlo con tranquilidad. Lo único que tenía era una sospecha razonable: si Estados Unidos hubiera querido iniciar una guerra nuclear, resultaba extraño que lo hiciera lanzando tan pocos misiles. Aquella señal podía ser correcta, pero la historia que parecía contar no terminaba de encajar.
Así que esperó.
El sistema había fallado.
La lección más útil de aquella noche no es que debamos desconfiar siempre de las máquinas ni que la intuición sea una forma superior de inteligencia. Es algo bastante más incómodo: incluso una señal real puede empujarnos hacia una conclusión equivocada cuando la interpretamos deprisa, bajo presión y dentro de una narrativa que parece demasiado convincente como para cuestionarla.
Eso ocurre con frecuencia en los mercados. Una cifra mejora y todos ven una oportunidad. Una empresa presenta resultados excelentes y, sin embargo, cae porque el mercado esperaba algo todavía más extraordinario. Un directivo pronuncia una frase ambiciosa y, durante unas horas, parece haber cambiado el valor de medio sector. La señal existe, pero su significado no siempre es el que aparenta.
Esta semana ha estado llena de episodios así: compañías que han sido premiadas por lo que podrían llegar a ser, otras castigadas por no superar una expectativa casi imposible y movimientos que parecen perfectamente racionales hasta que uno se toma la molestia de observarlos con un poco de distancia.
En el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D no intentamos adivinar qué acción subirá mañana. Intentamos responder a una pregunta mucho más útil: cuándo estamos ante una señal importante y cuándo, simplemente, ante una alarma capaz de secuestrar nuestra atención.
6 June 2026, 1:14 pm
1 hour 54 minutes
Podcast +D episodio 130. Private Equity y M&A con Francisco Duato de ONEtoONE Corporate Finance
En uno de los momentos de más transformación en el mundo del Private Equity, vamos a tener una conversación con Francisco Duato, socio de ONEtoONE Corporate Finance, empresa dedicada al M&A.
Francisco es asimismo profesor de finanzas en ESIC Business & Marketing School en los programas Executive MBA y Master en Dirección Financiera.
Una oportunidad de lo más interesante para conocer qué está pasando y cómo se vive de cerca.
3 June 2026, 8:52 pm
40 minutes 46 seconds
Actualidad Semanal +D. Semana 22/2026
Hay un señor enterrado en Nueva York que en 1907 se pegó un tiro con dos millones y medio de dólares en el banco, lo cual ya nos dice algo bastante incómodo sobre cómo funcionan los mercados de verdad.
Y lo que de verdad me obsesiona de esta historia no es cómo murió él, sino lo que les pasó después a los que creyeron haberse salvado.
El hombre se llamaba Charles Barney, presidía el tercer mayor banco fiduciario de Estados Unidos, cenaba habitualmente con los Rockefeller y tenía ese tipo de respetabilidad que en aquella época solo se construía después de tres décadas comportándose como si uno fuese a vivir trescientos años. Y aun así, un buen día empezó a circular el rumor, ni siquiera del todo falso pero tampoco del todo cierto, de que el Knickerbocker Trust estaba expuesto a una operación fallida en el mercado del cobre, y eso, que en cualquier otro mes del año habría sido motivo de una conversación discreta en algún club de Manhattan, en aquellas semanas concretas, con la confianza pública ya algo erosionada, se convirtió en un detonante. Bastó con que aparecieran las primeras colas frente a las oficinas para que el rumor dejara de ser rumor y empezara a comportarse como una profecía cumpliéndose en tiempo real, porque, como bien sabe cualquiera que haya pisado un mercado lo suficiente, ningún banco del mundo, en ninguna época, ha estado nunca diseñado para devolverle el dinero a todos sus clientes a la vez, y eso vale tanto para 1907 como para mañana por la mañana.
En tres horas, los depositantes retiraron ocho millones de dólares, una cifra que en términos de la época equivale a abrirle una arteria a una institución que llevaba décadas pareciendo inmortal, y el Knickerbocker, que era perfectamente solvente y tenía los activos para demostrarlo, tuvo que suspender pagos al día siguiente, no porque le faltase capital, sino porque le faltó lo único que un banco no puede permitirse perder ni un solo viernes por la tarde, que es el beneficio de la duda. Aquella misma noche, un J.P. Morgan ya mayor, ya bastante cansado y, sospecho, bastante harto de salvar al país de sí mismo por enésima vez, encerró a los banqueros más poderosos de Wall Street en su biblioteca privada y, según cuentan los testigos, guardó la llave en el bolsillo para asegurarse de que nadie saliera de allí hasta haber puesto dinero propio sobre la mesa, lo cual probablemente sea la última vez en la historia moderna en que el sistema financiero se salvó gracias a la pura testarudez de un solo hombre con suficiente fortuna y suficiente mala leche como para imponer su criterio a todos los demás. Pero a Barney, claro, todo eso ya le daba igual, porque para entonces llevaba demasiadas horas convencido, equivocadamente, de que estaba arruinado, lo cual es probablemente la mejor definición de tragedia financiera que se ha escrito jamás: morir creyéndose pobre sin haberlo sido.
Y aquí viene la parte que casi nadie cuenta, que es la que me lleva años dando vueltas en la cabeza, y la única razón por la que vuelvo una y otra vez a esta historia cuando hablo con gente que invierte. Muchos de los depositantes que sí lograron sacar su dinero a tiempo del Knickerbocker, en su prisa absolutamente comprensible por ponerse a salvo, lo trasladaron en cuestión de días a entidades que, en aquellas mismas semanas, eran objetivamente peores que el banco del que estaban huyendo, y terminaron perdiéndolo igual, o peor, semanas y meses después, en quiebras menos célebres, menos novelables y mucho más definitivas. Es decir, huyeron del riesgo imaginario y corrieron, sin saberlo, directamente hacia el riesgo real, que es probablemente el resumen más honesto, más cruel y más exacto que se ha escrito nunca sobre el comportamiento del inversor medio en cualquier momento de tensión, sea 1907, sea 2008, sea esta misma semana.
Y todo esto, que parece una historia vieja, una de esas anécdotas victorianas que se cuentan en clase de historia económica para amenizar la tarde antes del café, es exactamente lo mismo que sigue ocurriendo todas las semanas en los mercados modernos, solo que ahora va vestido con mejor ropa, con mejores presentaciones, con tipografía más limpia y con una cantidad ligeramente obscena de gente diciendo en redes sociales que esta vez sí, que esta vez lo tienen claro, que esta vez la dirección correcta es evidente. Y sigue pasando cuando una empresa se desploma porque alguien interpretó mal una guía. Y sigue pasando cuando un sector entero se dispara porque media industria descubre, con tres años de retraso, lo que ya era razonablemente obvio. Y sigue pasando, sobre todo, cuando aparece un banco central nuevo decidiendo, con esa naturalidad casi inocente que dan los primeros meses en el cargo, que ciertos datos incómodos no merecen tanta atención como les estábamos prestando.
Esta semana ha vuelto a pasar. Y ha pasado, además, con un estilo francamente notable, en varios frentes a la vez, con personajes muy reconocibles, con cifras lo bastante grandes como para hacer dudar a cualquiera y con un par de movimientos en bolsa que merecen, como mínimo, un minuto de reflexión a solas antes de tomar cualquier decisión la semana que viene. No voy a adelantar aquí ni las empresas ni el desenlace de cada cosa, entre otras razones porque la mitad de la gracia está justamente en escuchar cómo encajan unas historias con otras y descubrir, por el camino, cuál de los protagonistas de esta semana es, en realidad, el Charles Barney moderno sin saberlo todavía.
Lo cuento todo, con nombres, apellidos, números y un poco de mala leche bien medida, en el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D, que para mí es la única forma honesta que he encontrado de hablar de mercados sin caer ni en el sermón ni en el panfleto.
Y dejo una única idea, por si sirve de algo cuando llegue la próxima semana y, como siempre, todos empiecen a correr en la misma dirección al mismo tiempo: antes de moverse, acordaos de Barney, y preguntaos, con la mayor sinceridad de la que seáis capaz, si estáis huyendo del peligro real o simplemente del peligro que alguien acaba de contaros.
31 May 2026, 9:06 am
34 minutes 8 seconds
Actualidad Semanal +D. Semana 21/2026
En 1898, un escritor fracasado llamado Morgan Robertson publicó una novela sobre el barco más grande jamás construido, al que llamó Titán. Lo describió como insumergible. En sus páginas, el Titán zarpaba una noche de abril con muy pocos botes salvavidas, chocaba contra un iceberg en el Atlántico Norte y se hundía. Catorce años después, un barco real llamado Titanic replicó punto por punto la ficción de Robertson: las mismas dimensiones, la misma ruta, el mismo mes, la misma arrogancia. El novelista no predijo el futuro, simplemente conectó los puntos que nadie más había querido mirar.
El viernes pasado, mientras el S&P 500 cerraba su octava semana consecutiva al alza (la racha más larga desde 202e), un analista retirado llamado Walter Deemer compartió una historia que llevaba décadas guardada y que es digna de Iker Jiménez. En 1964 una empresa llamada National Video fabricó el primer tubo de rayos catódicos rectangular de veintitrés pulgadas. Se convirtió en el estándar absoluto de la industria. Todo el mundo, desde Motorola hasta Zenith, necesitaba sus tubos. La acción pasó de quince a ciento veinte dólares en menos de un año. Luego sus propios clientes aprendieron a fabricar lo que antes le compraban. En 1966 la acción cayó a cuarenta, en 1967 a quince y en 1968 National Video quebró. Su ticker en bolsa era NVD.A. Apenas un par de letras de diferencia con otro NVD.A que esta misma semana presentó los resultados más esperados del planeta, batió todas las estimaciones, anunció la mayor recompra de acciones de su historia, subió el dividendo un dos mil cuatrocientos por ciento… y vio cómo el mercado bostezaba.
En el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D no te leo titulares, que de esos ya vas sobrado. Te cuento por qué la empresa más valiosa del mundo ha dejado de emocionar a nadie exactamente cuando sus números son más obscenos que nunca. Te cuento la fusión eléctrica de sesenta y seis mil millones de dólares que confirma que la inteligencia artificial no es una burbuja, sino un apagón programado que va a devorar más electricidad de la que nadie había calculado. Te cuento cómo el gobierno de Estados Unidos acaba de comprar participaciones en empresas de ordenadores cuánticos, que es poco menos que apostar a un caballo que todavía no ha nacido pero que, si gana el Derby, cambia las reglas de la física. Y te cuento la historia de los ochocientos millones de dólares en futuros de petróleo que alguien movió minutos antes de que el presidente de Estados Unidos anunciara por sus redes sociales que cancelaba un ataque militar contra Irán, porque tres líderes de Oriente Medio se lo habían pedido por favor.
No voy a revelarte las conclusiones. Lo interesante no es lo que pasó, eso lo tienes en quinientos portales antes de terminar el café, sino el hilo invisible que conecta una empresa de tubos de televisión que quebró en 1968 con la compañía más valiosa del planeta, una guerra que no termina de estallar, un mercado que no termina de caer y un inversor que, como tú, intenta distinguir la señal del ruido una semana más.
Actualidad Semanal +D. Porque entender los mercados nunca fue cuestión de tener más información, sino de tener mejor perspectiva.
23 May 2026, 4:40 pm
1 hour 35 minutes
Club +D: Branding, percepción y cómo ganar amigos con Alex Sanz Vicente
En esta conversación exploramos, junto a Alex Sanz Vicente, el mundo del branding, la percepción de marca y cómo las interacciones diarias influyen en la construcción de la identidad de una marca. Desde conceptos básicos hasta estrategias avanzadas, descubren cómo influir en la percepción y gestionar la reputación en un entorno digital y social en constante cambio. En esta conversación profunda, exploramos cómo las marcas y comunidades pueden construir autenticidad, confianza y pertenencia en un mundo digital en constante cambio. Desde ejemplos concretos como Nike o Liquid Death hasta la importancia de la última milla en marca personal, profundizamos en estrategias para conectar genuinamente con audiencias e, incluso, fortalecer la identidad nacional.
"Saber es perdonar"
"Lo que no sabes puede ser tu mayor limitación"
Palabras clave
branding, percepción de marca, comunicación, identidad, estrategia, marketing, redes sociales, influencia, cultura, comunidad marca personal, comunidad, Liquid Death, última milla, marca país, comunicación auténtica, redes sociales, confianza, identidad, liderazgo
Temas centrales
Definición de marca y percepción
El papel de la comunicación y la identidad
Estrategias para influir en la percepción pública
La importancia de la coherencia y la autenticidad
El impacto de las interacciones diarias en la reputación: El ejemplo de Liquid Death y su estrategia de marca
La importancia de la comunidad genuina y creíble
La dificultad y valor de construir una marca país
El concepto de la última milla en marca personal y autoridad
La complejidad de la comunicación en la era digital
Minutaje:
00:00 Introducción al Branding y la Identidad
03:03 Percepción y Construcción de Marca
06:05 La Identidad en el Entorno Empresarial
08:58 La Honestidad en las Interacciones
12:10 El Impacto del Libro de Carnegie
14:59 La Comunicación en la Era Digital
17:53 Datos y Estrategias de Marketing
21:14 Conclusiones sobre Marca y Autenticidad
24:14 La Importancia de los Datos en las Empresas
27:25 Estrategias de Comunicación y el Cliente Ideal
30:25 Limitaciones y Oportunidades en el Marketing
33:33 La Reacción en la Estrategia de Marca
36:19 Entendiendo las Limitaciones y la Política en las Marcas
41:46 La Conversación como Clave en la Marca
49:25 Estrategias de Marca en Mercados Competitivos
52:21 La Importancia de la Adaptación y la Persistencia
53:56 Construyendo Comunidades de Marca
01:00:03 La Última Milla en la Comunicación
01:07:39 Limitaciones y Oportunidades en el Marketing Personal
01:12:51 Definiendo la Marca España
01:15:05 La Complejidad de la Conversación
01:17:08 La Importancia de la Escucha Activa
01:20:16 Construyendo Comunidad y Marca
01:23:33 El Futuro de la Identidad Española
01:26:01 Desafíos y Reflexiones sobre España
Recursos
Libros:
Dale Carnegie - Cómo ganar amigos e influir sobre las personas - https://www.amazon.es/ganar-amigos-influir-personas-Deusto/dp/8423440028?tag=masdivi-21
Chris Voss – Rompe la barrera del no - https://www.amazon.es/Rompe-barrera-del-principios-negociar/dp/8416029741?tag=masdivi-21
Antifrágil de Nassim Taleb - https://www.amazon.es/Antifr%C3%A1gil-cosas-benefician-desorden-Contextos/dp/844934185X?tag=masdivi-21
2666 de Roberto Bolaño - https://www.amazon.es/2666-CONTEMPORANEA-Roberto-Bola%C3%B1o/dp/8466337121?tag=masdivi-21
Fundación de Isaac Asimov - https://www.amazon.es/Estuche-fundaci%C3%B3n-contiene-Fundaci%C3%B3n-Imperio/dp/8466389245?tag=masdivi-21
Podcasts:
La Ingobernable - https://www.laringobernable.com
Episodio Kapital (Joan Tubau) con Luis Bassat - https://open.spotify.com/episode/5kYnzbBGWt8A6KHlxq51oQ?si=W1WanY-EQV-S67AZnVrEmA
Ilustres pucelanos con Alex Sanz Vicente - https://www.youtube.com/watch?v=RHpNav2CabY
Documentales:
Abstract: El arte del diseño https://www.netflix.com/es/title/80057883
La industria de los expertos: https://www.rtve.es/play/videos/documentos-tv/documentos-tv-industria-expertos-comienzo/1753156/
Webs:
Microbio Comunicación: https://www.microbio.tv/
Generalismo: https://www.generalismo.com
Comunidad CPS: https://www.comunidadcps.es/
El mejor románico del MUNDO: https://www.diputaciondepalencia.es/sitio/turismo/rutas-culturales/rutas-romanico
Perfiles Invitado:
Twitter - https://twitter.com/alexsanzvicente
LinkedIn – https://www.linkedin.com/in/alex-sanz-vicente/
Otros:
Javier Recuenco https://x.com/Recuenco
Guillermo de Haro https://x.com/deharoguillermo
Joan Tubau https://x.com/joantubau
21 May 2026, 9:59 am
43 minutes 48 seconds
Actualidad Semanal +D. Semana 20/2026
En 1973, Maurice y Maralyn Bailey vendieron su casa, compraron un velero de nueve metros al que llamaron Auralyn —un juego de palabras con sus nombres que revela la clase de amor cursi y formidable que se tenían—, y zarparon de Southampton rumbo a Nueva Zelanda. Era el sueño de una vida: jubilarse anticipadamente, navegar los océanos, vivir sin reloj.
El 4 de marzo, al amanecer, una ballena embistió el casco.
No fue un roce. No fue un aviso. El animal, probablemente un cachalote, aunque nunca lo sabrán con certeza, abrió un boquete en el barco que lo mandó al fondo del Pacífico en menos de una hora. Maurice y Maralyn apenas tuvieron tiempo de inflar la balsa salvavidas y arrojar dentro lo que pudieron: algo de comida, una brújula, un kit de emergencia sin espejo de señales (detalle que luego se convertiría en una tortura) y poca cosa más.
Estaban a mil quinientos kilómetros de la costa más cercana. En un bote de goma, sin motor y sin forma de comunicarse.
Y entonces empezó lo que debería haber sido una sentencia de muerte y se convirtió en uno de los ejercicios de resistencia psicológica más extraordinarios del siglo XX. Ciento dieciocho días. Cuatro meses enteros sin ver tierra. Sin ver un solo ser humano que no fuera el otro.
Comieron tortugas crudas, pescaron con anzuelos improvisados a partir de imperdibles. Bebieron agua de lluvia recogida en lonas. Vieron pasar siete barcos a lo lejos, y en todas las ocasiones sus bengalas fallaron o nadie miró hacia donde estaban. La balsa se desinflaba constantemente y tenían que hincharla a pulmón, ya desnutridos y cubiertos de llagas por la constante humedad. Los tiburones merodeaban, las tormentas los zarandeaban y, en medio de todo aquello, jugaban a las cartas. Leían. Se turnaban para mantener la cordura del otro cuando uno de los dos empezaba a quebrarse.
Cuando un pesquero coreano los rescató, el 30 de junio, habían perdido dieciocho kilos cada uno. Apenas podían sostenerse en pie. Pero estaban vivos.
¿Sabéis qué hicieron al año siguiente? Compraron otro barco, lo llamaron Auralyn II, y volvieron a hacerse a la mar. Porque hay personas que entienden algo que el resto no entendemos: que lo importante no es evitar la tormenta, sino saber qué haces cuando las olas te están golpeando la cara.
El mercado lleva semanas ¿o tal vez meses? haciendo algo parecido a lo de los Bailey. Los índices americanos encadenan siete semanas al alza encaramados a máximos históricos, pero el número de empresas que tocan mínimos de 52 semanas superó esta semana al número de empresas que tocan máximos. Hay más de un agujero en el casco: una inflación al 3,8%, una guerra en Oriente Medio que no se resuelve, un nuevo presidente de la Fed que acaba de aterrizar en el cargo..., pero la gran pregunta no es si va a entrar el agua.
La gran pregunta es qué demonios haces ahora. A quién miras. En qué confías. Cuánto aguantas.
En el episodio de esta semana de Actualidad Semanal +D hablamos de un IPO que abrió a 350 dólares cuando el precio de partida era 185. Hablamos de un fabricante de coches que subió un 21% en dos días no porque venda más coches, sino porque alguien dijo que quizá podría vender baterías a centros de datos. Hablamos de un sector entero, la antigua niña bonita, el software, que está siendo castigado como si tuviera la peste mientras otro, los semiconductores, flota en una nube de euforia que empieza a recordar peligrosamente a 1999. Hablamos de cuándo la paciencia deja de ser virtud y se convierte en terquedad, y de cómo distinguir una tormenta pasajera de un naufragio.
No prometo respuestas. Pero sí la conversación más entretenida sobre finanzas que vas a escuchar esta semana.
Actualidad Semanal +D — búscalo donde escuches tus podcasts.
16 May 2026, 5:23 pm
31 minutes 46 seconds
Actualidad Semanal +D. Semana 19/2026
La historia de Clarence Saunders es de esas que te enseñan más sobre bolsa que un MBA entero.
Saunders era un tipo de Tennessee que, en 1916, tuvo una idea tan simple que nadie la había tenido antes: ¿y si en lugar de que el tendero te trajera las cosas, las cogías tú mismo de las estanterías? Así nació Piggly Wiggly, el primer supermercado de la historia. Un nombre ridículo para una revolución absoluta.
En 1923, Saunders era rico, lo que se dice muy rico. Pero un día se enteró de que varios fondos de Wall Street estaban apostando contra su criatura. Cortos masivos contra Piggly Wiggly. Y Saunders no era de los que se quedan mirando.
Así que hizo lo impensable: empezó a comprar. Sin parar. Llegó a acumular el 99% de todas las acciones de su propia empresa. El precio se fue de 39 a 60 dólares en semanas. Los bajistas estaban atrapados: tenían que devolver unas acciones que literalmente solo tenía él. Era el short squeeze perfecto, el golpe definitivo de David contra Goliat.
Y entonces pasó lo que nadie esperaba. La Bolsa de Nueva York, que hasta ese momento nunca había intervenido así, paró la cotización. Les dio a los cortos cinco días de prórroga. Cinco días para deshacer posiciones que, en condiciones normales, les habrían reventado.
Saunders perdió todo. La empresa, la fortuna, el imperio... Los tiburones ganaron cuando la Bolsa decidió quién merecía protección y quién no.
Te cuento esto porque esta semana ha pasado algo que me ha recordado mucho a Clarence Saunders.
En el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D lo contamos todo, con nombres, cifras y el contexto que los titulares nunca te dan. Sin solemnidad, sin gráficos que parecen jeroglíficos, sólo buena conversación para entender qué demonios está pasando en los mercados; y por qué debería importarte.
Búscalo en tu aplicación de podcasts. Dura lo que un café largo y un croissant. El mercado no se toma vacaciones y nosotros tampoco.
9 May 2026, 5:30 pm
28 minutes 4 seconds
Actualidad Semanal +D. Semana 18/2026
En 1899, Charles H. Dow era el editor más influyente de Wall Street y, sin embargo, jamás comerció con una sola acción. Su poder no emanaba del dinero, sino de algo mucho más escaso: la capacidad de observar lo que todos estaban mirando y ver algo que nadie más había visto.
Un día de verano, Dow garabateó una idea extravagante en su columna. Propuso que, si tomabas el precio de las principales acciones ferroviarias —el sector tecnológico de su época— y las empresas manufactureras, podías detectar el instante preciso en que el mercado cambiaba de rumbo. Lo llamó “la teoría de las dos medias”. Cuando ambas se movían juntas, la tendencia era sólida. Cuando una divergía, algo se estaba rompiendo en silencio.
Sus colegas se rieron. Demasiado abstracto, demasiado teórico, demasiado intelectual para un negocio que se suponía iba de gritar órdenes en un parqué y sudar por la camisa.
Lo que Dow había intuido, y sus contemporáneos tardaron décadas en comprender, es que el mercado nunca miente, pero tampoco habla claro, susurra. Y para escucharlo, no basta con estar atento: hay que saber qué ignorar, dónde mirar y, sobre todo, qué preguntas hacer.
Eso es exactamente lo que sucedió esta semana en Wall Street.
Imagina por un momento que organizas una cena y sientas en la misma mesa a cinco de las empresas más valiosas del planeta, a la Reserva Federal, a Donald Trump, a los Emiratos Árabes Unidos, y a una aerolínea moribunda. Imagina que, al final de la velada, las acciones de Google suben un 10%, las de Meta se hunden un 8%, cuatro miembros de la Fed votan en contra de su propio presidente (algo que no ocurría desde 1992), y un país abandona la OPEP en directo.
Caos, sí. Pero también patrón. El mismo patrón que Dow habría detectado con su teoría de las dos medias: mientras unos índices marcan récords históricos, otros sectores se desangran sin hacer ruido. La divergencia está servida, y la pregunta no es si esto es una burbuja. La pregunta es mucho más interesante.
En el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D no vamos a leerte los titulares, esos ya los veis en TikTok. Vamos a hacer lo que Charles Dow haría si estuviera vivo: observar lo que todos los demás han estado mirando y contarte lo que nadie más ha visto.
No revelaré aquí qué empresa está financiando el crecimiento del PIB americano con dinero que aún no ha generado beneficios. Ni qué CEO acaba de justificar despidos masivos diciendo que los humanos y la inteligencia artificial compiten por el mismo presupuesto. Ni qué fabricante de memoria está subiendo un 3.300% en doce meses mientras los analistas se preguntan si el cielo tiene límite. Y desde luego, no contaré por qué un alto directivo acaba de destruir un contrato millonario por hablar de más en una entrevista.
Pero sí te diré una cosa: el mercado nunca miente. Y esta semana ha susurrado algo que muy pocos están escuchando.
2 May 2026, 1:50 pm
31 minutes 51 seconds
Actualidad Semanal +D. Semana 17/2026
En 1997, un periodista le preguntó al CEO más temido de Silicon Valley cuál era la mayor amenaza para su empresa. No mencionó a la competencia, ni a los márgenes, ni a los japoneses.
Dijo una sola palabra. Y esa palabra explica todo lo que ha pasado esta semana en los mercados.
Intel subió un 24% en un solo día, su mayor salto desde 1987. Una aerolínea en bancarrota subió un 160% porque alguien en Washington decidió que merecía vivir. Tim Cook se despidió de Apple después de quince años y el mercado respondió con un bostezo lo que resulta ser la mayor señal de respeto que Wall Street puede ofrecer. ServiceNow cayó un 13% por un cuarto de punto de margen. Una cadena de sándwiches quiere salir a bolsa valorada en 12.000 millones de dólares. Y los seis mayores bancos de EEUU recortaron 15.000 empleos mientras sus beneficios subían un 18%.
Las empresas que fabrican cosas suben. Las que escriben código bajan. El Philadelphia Semiconductor Index encadena 18 sesiones consecutivas de ganancias. Y Goldman Sachs avisa de que solo el 5% de las acciones del Russell 3000 cotizan en máximos de 52 semanas. El rally más estrecho en años.
Ese CEO era Andy Grove. La palabra era complacencia. Y también dijo otra cosa que nadie cita tanto: "Solo los paranoicos sobreviven."
Esta semana, el mercado parece haber olvidado la paranoia por completo. ¿Valentía o temeridad?
Lo abrimos todo en el episodio de esta semana.
Divulgación, no recomendación de inversión.
25 April 2026, 4:24 pm
1 hour 22 minutes
Club +D . Master class de Ventas con Jon Ander
En esta entrevista, Jon Ander Carcedo comparte sus perspectivas sobre ventas, marketing y procesos comerciales, destacando la importancia de la ejecución, la especialización y la confianza en el proceso. Además, analiza las diferencias entre ventas B2B y B2C, y cómo la psicología y la disciplina influyen en el éxito en ventas. El resultado es una masterclass de más de una hora que desmitifica el temido tema de "las ventas".
Contenidos:
00:00 Introducción a las Ventas y el Libro Clave
02:33 La Venta como Proceso Estructurado
05:58 Experiencias Internacionales y Aprendizajes
08:58 Diferenciación entre Inbound y Outbound
12:01 La Venta Consultiva vs. Venta Tradicional
14:37 El Perfil del Cliente Ideal (ICP) y su Importancia
28:02 Validación de Interés y Compra
30:45 El Poder de los Verdaderos Fans
34:39 La Percepción del Valor en Ventas
36:41 La Importancia del Problema que Solucionas
39:40 Diferencias entre Ventas B2B y B2C
44:58 Lidiando con la Incertidumbre del Cliente
49:05 El Proceso de Ventas Consultivo
52:26 División del Trabajo en Ventas
53:30 La Especialización en Ventas
55:51 Definición de Oportunidades de Venta
01:00:43 La Importancia de la División del Trabajo
01:05:24 La Ejecución del Proceso de Ventas
01:08:02 Disciplinas que Mejoran las Ventas
01:15:21 Cierre y Reflexiones Finales
Recursos:
Sales Scaling - https://salescaling.com
SalesDose - https://salesdose.io
Malditas Ventas Podcast - https://malditasventas.com
Libro 'Cómo ganar amigos e influir sobre las personas' de Dale Carnegie -
Amazon: https://www.amazon.com/-/es/influir-personas-Friends-Influence-Spanish/dp/164473009X?tag=masdivi-21
Librerías: https://www.todostuslibros.com/busquedas?titulo=C%C3%B3mo+ganar+amigos+e+influir+sobre+las+personas%27
Libro "Predictable revenue" de Aaron Ross
Amazon: https://www.amazon.com/-/es/Predictable-Revenue-Business-Practices-Salesforce-com/dp/0984380248?tag=masdivi-21
Librerías: https://www.todostuslibros.com/libros/predictable-revenue_978-0-9843802-1-3
LinkedIn de Jon Ander Carcedo - https://www.linkedin.com/in/jon-carcedo/
Web del generalismo de Edu: https://generalismo.com
22 April 2026, 6:39 am
32 minutes 27 seconds
Actualidad Semanal +D. Semana 16/2026
En 1956, un camionero de Carolina del Norte llamado Malcom McLean tuvo una idea que parecía absurda: meter la carga de un camión dentro de una caja de metal y subirla directamente a un barco. Sin desembalar nada. Sin estibadores tocando la mercancía. Solo una caja.
Los sindicatos portuarios se rieron, los armadores lo ignoraron y los expertos en logística dijeron que era una simplificación ridícula de un problema complejo.
McLean compró un viejo petrolero de la Segunda Guerra Mundial, le soldó una plataforma en cubierta y cargó cincuenta y ocho cajas metálicas en el puerto de Newark. El barco zarpó hacia Houston sin que nadie le prestara demasiada atención.
Veinte años después, el contenedor de transporte marítimo había destruido y reconstruido la economía global. Puertos enteros quedaron obsoletos de la noche a la mañana. Ciudades que llevaban siglos viviendo del comercio marítimo se convirtieron en fantasmas. Y otras que nadie había mirado dos veces, véaise Singapur, Shenzhen o Dubái, se transformaron en las arterias del mundo moderno.
Todo porque un camionero miró un barco y pensó: esto se puede hacer de otra forma.
Lo fascinante de esta historia no es la caja. Es lo que nadie vio venir después, pues el contenedor no cambió solo el transporte. Cambió qué era rentable fabricar, dónde tenía sentido hacerlo, quién ganaba y quién perdía. Cambió la geografía del poder económico y lo hizo de una forma que ni el propio McLean podía haber imaginado.
La lección es siempre la misma: los grandes cambios no avisan. No vienen con un cartel que dice "esto va a transformar el mundo". Vienen disfrazados de cosas que parecen pequeñas, técnicas, aburridas incluso: un estrecho que se cierra; un precio que no es lo que parece; una empresa que cambia de nombre; un fundador que se va.
Y de repente, cuando miras el conjunto, el mapa ha cambiado por completo.
Esta semana ha pasado algo así en los mercados. Varias cosas que parecían inconexas, algunas aparentemente buenas, otras claramente absurdas, y una que nadie sabe muy bien cómo interpreta, se han combinado para dibujar un panorama que exige atención. No porque el cielo se esté cayendo ni porque todo vaya estupendamente, sino porque la distancia entre lo que el mercado celebra y lo que la realidad dice se ha vuelto lo bastante grande como para que merezca la pena entenderlo.
De eso va el episodio de esta semana de Actualidad Semanal +D. De lo que se ve y lo que no., de lo que cuesta el petróleo de verdad frente a lo que dice tu pantalla., de por qué Wall Street bate récords mientras los consumidores están más pesimistas que nunca, y de una zapatilla de lana que, creedme, tiene más que ver con vuestra cartera de inversión de lo que pensáis.
Lo tenéis disponible ya en todas las plataformas. Escuchadlo, si queréis compartirlo, os lo agradecemos, y por último decidme si no estáis de acuerdo en que el mapa ha cambiado.